Es todo un tópico, pero es increíble como pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando leíamos como nuestra patria Academia elegía, de entre tres títulos, a “Los Girasoles ciegos”, de José Luis Cuerda, como candidata para la candidatura (valga tan extraña redundancia) al Oscar en la categoría “película de habla no inglesa”. Pero no consiguió al final ser seleccionada al otro lado del charco, por tanto no pudo optar a tan magno galardón.


Los más observadores os habréis dado cuenta de que entre las tres pretendientes no aparece “Los abrazos rotos”, del controvertido e internacional Pedro Almodóvar.

La gente tiende a ignorar que una obra de otra nacionalidad, que no sea la estadounidense, puede optar si ningún problema a cualquier categoría dentro de los Oscars, siendo el caso más reciente “Slumdog millionaire”, producción indo-británica, obteniendo en la última edición el galardón a la mejor película, o cómo el propio Almodóvar fue premiado como mejor director.

Y es precisamente ahí donde Pedro ha comenzado su cruzada personal. Aprovechando su paso por el festival de Nueva York, donde ha presentado su película, hace autobombo, sin dar crédito a como “Los abrazos...” no ha sido elegida a la aspiración. Pero defendiendo una posible candidatura a mejor actriz para la súper sobrevalorada Penélope Cruz. Quizás un acercamiento para que los yanquis lo tengan en cuenta a la hora de elegir las candidatas a mejor película...
A los protagonistas del film, Lluís Homar y Blanca Portillo, también les ha provocado malestar la decisión de obviar la película del manchego, como indicaron durante su presentación en el Festival de Cine Latino de Los Ángeles. A juicio de Homar, que encarna en la obra a un director que pierde la vista, “no es justo que si había tres títulos no estuviera el de Pedro. Si la hubiesen incluido y luego no fuera la elegida, la Academia habría estado en todo su derecho”. Y es que no solo la prepotencia es dominio exclusivo del director, sino también de todo aquél que participa en sus producciones, endiosando una vez más a un proclamado auto-profeta que triunfa en el mundo menos en su tierra. Pero como muy bien dijo Alex de la Iglesia, actual presidente de la Academia, “no sólo ha sido ésta la única obra excluida, también corrieron la misma suerte casi mil producciones”.
