miércoles, 27 de enero de 2010

Por qué no me gusta "Avatar"

La gente me critica, me señala con el dedo... y hasta se rasgan las vestiduras cuando afirmo que no sólo no me ha gustado "Avatar", si no que el tito James se está riendo de todos nosotros.

Oigo por doquier esa frase hecha de "la historia de siempre contada como nunca", oh!, vaya frase para engañabobos, la cual sólo es una forma fina de decir "el mismo perro con distinto collar".

Se vendió como una película que revolucionaría el mundo del cine, comparándose con hechos tan destacables como la introducción del sonido o el color. Si el hecho tan significativo era la creación infográfica de mundos y seres, creo que a Cameron, lo que le pareció una verdadera revolución fue Gollum en la trilogía "El Señor de los Anillos". Esa sí me pareció una revolución, y pienso que James, o mejor dicho la tecnología, lo que ha hecho es mejorarla. Lo mismo se puede aplicar a Rivendel, que a modo de ejemplo me parece un lugar virtual maravilloso y a la altura de cualquier mundo pandoriano.

Señor Cameron, el día que usted invente un cine en 3D donde no tenga que ponerme las molestas gafitas llenas de roña para poder engañar así a mi maltratado cerebro, ese día reconoceré que ha revolucionado el mundo del cine.

El guión, aparte de ser un remake infográfico de "Bailando con lobos", es más predecible que el resultado de España en Eurovisión. Una historia repleta de tópicos, y más sobada que una concursante de Gran Hermano. La historia de siempre contada como siempre, por que los malos son muy malos y los buenos son muy buenos. Y es que Cameron se ha ocupado de la tecnología y de recrear un mundo tan creíble como artificial, y le ha dado exactamente igual lo que ocurriera dentro de él. En el que para colmo, no hay ni un solo personaje interesante, todos son meros estereotipos con menos fondo que una lata de anchoas. A modo de ejemplo podemos ver a Michelle Rodriguez, donde una vez más interpreta a chica dura superchunga, es decir, ejerce de nuevo de Michelle Rodriguez, en un papel que sobra totalmente, pero ha sido puesto ahí con calzador sólo para realizar una labor en un momento determinado.
Personajes sin carisma alguno. Por ello lo que permanece en la memoria colectiva de todo aquel que ha visionado este gran timo son los paisajes y lo bien hechos que están los pitufos con gigantismo. Ah, y una historia muy bonita y súper ecológica, a los que dicen esto último les recomiendo "La Princesa Mononoke", que aparte de ser una historia también muy bonita y ecológica, igual se llevan una sorpresa al intuir en su final el propio de "Avatar".
A pesar de que sólo guste por las escenas de acción trepidante, que Cameron sabe dirigir muy bien, y una historia muy romántica, que ya vivió aquella india llamada "Pocahontas" -pero como aquí está hecha por ordenador que te cagas nos parece mucho mejor- seguimos diciendo que es una de las mejores películas que hemos visto. No nos autoengañemos por favor, que más me emocionó "Wall-e" y me pareció más humana que este videojuego denominado película.
Y eso de que arrase en taquilla, simplemente es porque al igual que existen lectores mediáticos a los que les pareció digno de nobel literario aquel bodrio titulado "El código Da Vinci", hay espectadores mediáticos, que son aquellos que siempre sueltan la chorrada de "esta película es para verla en cine" o "esta te la puedes ahorrar y verla en el salón de tu casa". Aquellos que cuando la tecnología avance y podamos ver 3d en casa, también dirán que "Avatar" es para verla en el salón.
Aquel chavalito que dirigió "Pirañas 2" se lo ha sabido montar muy bien, y aparte de ser un tío constante, se sabe vender, y con toda su campaña mediática y sus potentes ordenadores lo único que ha hecho es cambiarle el color a la bicicleta y nos la ha vendido muy bien, tan bien que aun los incautos no se han dado cuenta de que es la misma a pesar de ir montados en ella, y lo peo res que será trilogía, así que iros preparando para los futuros remakes encubiertos de "Braveheart" y "El Patriota", eso sí, protagonizados por los bichos azules de tres metros.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El héroe de las mil caras

Allá por el año 1962, un joven piloto de carreras tuvo un grave accidente al que tuvieron que extraer medio pulmón. Estando en el hospital, le regalaron un libro. Ese libro le despertó una idea en su interior, a raíz de esa idea, su vida cambiaría. Esa idea el germen de una de las sagas mas famosas de la historia del cine, el nombre del joven piloto era George Lucas, la saga ya sabéis cual es, y el libro, “El Héroe de las mil caras”.

Esta obra de Joseph Campbell , influyó tanto en George Lucas , que el día del estreno de “La Guerra de las Galaxias ”, éste invito al autor del libro, el cual quedó tan impresionado de cómo había captado la idea de su libro, que en su siguiente obra “El Poder del Mito ” hace referencia a la película.

En “El Héroe de las mil caras” se analiza el mito del héroe, de cómo todas las historias convergen en una misma, sea cual sea su procedencia. Todos los cuentos y leyendas siguen las mismas pautas, sean cuentos de hadas, vidas de lideres religiosos, antiguas leyendas polinesias, indias, árabes, nórdicas… todas comparten la misma estructura, desde “La Iliada ” de Homero hasta “El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien , pasando por la mayoría de las historias que vemos a diario en el cine. Partiendo todo, originalmente, del subconsciente colectivo, reflejado en nuestros sueños.

La historia que se repite en infinidad de relatos, comienza con la Iniciación del Héroe: éste se muestra reacio a la aventura, se niega a iniciarla, pero aún así se ve empujado a dejar su hogar y emprender el viaje. Un sabio, o mago, generalmente anciano, que guía, o facilita, el camino de nuestro héroe. Tenemos también al compañero, el secundario impulsivo que inconsciente o conscientemente ayuda al protagonista a alcanzar su meta. El antagonista de nuestro héroe, su Némesis, su oponente que termina siendo la otra cara de la misma moneda. Y la princesa, la chica de la historia. Estos pueden ser los personajes afines a cualquier historia, como también los es el camino a recorrer, la ya mencionada Iniciación, las barreras que ha de superar en su camino; la Culminación al alcanzar dicha meta; la Vuelta a casa, llegada esta etapa, el héroe ha cambiado, ha evolucionado, no es el mismo del comienzo de la aventura, y le es imposible permanecer en su hogar como si nada hubiese pasado, por lo que se ve obligado a volver a dejarlo, un claro ejemplo de esto último lo vemos en el personaje de Frodo , de “El Señor de los Anillos”, o en Skywalker , de “La Guerra de las Galaxias”.
Por lo que llevamos comentado de este libro, se puede inducir al error de que nos encontramos con una obra amena y repleta de curiosidades, que nos hará disfrutar de horas de lectura, no es así. El libro puede llegar a ser un pestiño para los profanos, ya que no está dirigido al lector medio, que sólo busca entretenerse, es un tratado de psicología, como su propio subtitulo indica (“Psicoanálisis del Mito”), analizando sueños del inconsciente e indicando la afinidad que comparten con los mitos y leyendas, creados, principalmente, por el subconsciente colectivo, y basados, fundamentalmente en la religión.
Yo me lo cargué entero, pero tardé, resultándome algunas de sus partes tremendamente tediosas, pero a medida que avanzas, te vas enganchando, es como una especie de droga intelectualoide, que cuando consigues acabarlo recapacitas sobre él, dándote cuenta lo simple e idéntico que es el ser humano, en todos los lugares, y en todos los tiempos.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Es todo un tópico, pero es increíble como pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando leíamos como nuestra patria Academia elegía, de entre tres títulos, a “Los Girasoles ciegos”, de José Luis Cuerda, como candidata para la candidatura (valga tan extraña redundancia) al Oscar en la categoría “película de habla no inglesa”. Pero no consiguió al final ser seleccionada al otro lado del charco, por tanto no pudo optar a tan magno galardón.
Las tres obras elegidas este año por la Academia Española de Cinematografía para tal privilegio -el de optar a una candidatura- fueron: la aburrida y tediosa “Mapas de los sonidos de Tokio” de la pedante Isabel Coixet; la tan pretenciosa como inexplicable en esta lista “Gordos” de Daniel Sánchez- Arévalo; y la interesante “El baile de la victoria”, adaptación de la novela homónima, ganadora del premio Planeta, de Antonio Skármeta, y dirigida por el siempre estimulante Fernado Trueba, siendo esta última la elegida a ser aspirante a postulante de tan sobrevalorado premio. Si todo esto se materializara, sería el segundo tito Oscar que obtendría Trueba, el primero fue hace quince años por “Belle epoque”.

Los más observadores os habréis dado cuenta de que entre las tres pretendientes no aparece “Los abrazos rotos”, del controvertido e internacional Pedro Almodóvar.

Efectivamente, el primer sorprendido ha sido el propio director, que una vez más pone a Dios por testigo de que la Academia lo maltrata, actualmente presidida por Alex de la Iglesia, y cuyas relaciones con Pedro son tensas. No ha sido ésta la primera rabieta del director, recordemos que ya puso el grito en el cielo cuando la Academia descartó el film ”Hable con ella” para los Oscar, que luego optó a mejor director y ganó el Oscar al mejor guión original.

La gente tiende a ignorar que una obra de otra nacionalidad, que no sea la estadounidense, puede optar si ningún problema a cualquier categoría dentro de los Oscars, siendo el caso más reciente “Slumdog millionaire”, producción indo-británica, obteniendo en la última edición el galardón a la mejor película, o cómo el propio Almodóvar fue premiado como mejor director.

Y es precisamente ahí donde Pedro ha comenzado su cruzada personal. Aprovechando su paso por el festival de Nueva York, donde ha presentado su película, hace autobombo, sin dar crédito a como “Los abrazos...” no ha sido elegida a la aspiración. Pero defendiendo una posible candidatura a mejor actriz para la súper sobrevalorada Penélope Cruz. Quizás un acercamiento para que los yanquis lo tengan en cuenta a la hora de elegir las candidatas a mejor película...

A los protagonistas del film, Lluís Homar y Blanca Portillo, también les ha provocado malestar la decisión de obviar la película del manchego, como indicaron durante su presentación en el Festival de Cine Latino de Los Ángeles. A juicio de Homar, que encarna en la obra a un director que pierde la vista, “no es justo que si había tres títulos no estuviera el de Pedro. Si la hubiesen incluido y luego no fuera la elegida, la Academia habría estado en todo su derecho”. Y es que no solo la prepotencia es dominio exclusivo del director, sino también de todo aquél que participa en sus producciones, endiosando una vez más a un proclamado auto-profeta que triunfa en el mundo menos en su tierra. Pero como muy bien dijo Alex de la Iglesia, actual presidente de la Academia, “no sólo ha sido ésta la única obra excluida, también corrieron la misma suerte casi mil producciones”.
Sin posicionarme a un lado u otro en tan controvertida polémica, me sigue extrañando que la película “Gordos” sí apareciera en la lista y “Los abrazos rotos” no. Pero viendo que cada año presenciamos un encontronazo entre la Academia y el manchego, lo que realmente nos hace conscientes de lo rápido que pasa el tiempo es cuando nos venimos a dar cuenta de que ya estamos oyendo otra rabieta de Almodóvar.

miércoles, 21 de octubre de 2009

First blood

A menudo suelo ir a una de las escasas librerías que hay en mi ciudad- sigue siendo un negocio poco rentable- y perderme por sus estanterías sin buscar nada en concreto. Me gusta dejarme llevar, y confieso que suelo cometer el error de juzgar al libro por su portada (así después me he llevado cada bodrio a casa...), al menos de aquellos que me llamen la atención. Y aunque siempre hago caso a las recomendaciones de los conocidos, a lo que a literatura se refiere, también me gusta descubrir pequeños tesoros por mí mismo.

Esta última vez me llevé una sorpresa muy agradable. En una estantería desordenada hallé una novela por la que me he interesado en repetidas ocasiones durante muchos años, pero no sé por qué nunca me dio por buscar a fondo. Se trata de “First blood”, de David Morrell.

Los más espabilados ya habrán caído en la cuenta de que se trata de la novela original en la que se basa una de las mejores películas de los ochenta, protagonizada por el cachas, en auge por aquel entonces, Sylvester Stallone: “Acorralado”.

A los que, como yo, comenten el error de juzgar el libro por su portada, les diré que si tienen prejuicios ante este actor, deben saber que es un tipo luchador que ha escrito grandes guiones. Principalmente el del perfecto antihéroe perdedor que era aquel boxeador apodado “Rocky”. Cuyo guión se estudia en las más prestigiosas escuelas de cine por cumplir el paradigma a la perfección. Además, siempre lo he preferido ante la eterna lucha Stallone- Schwarzenegger, al menos Sly no firma sentencias de muerte entre puro y puro. Pero me estoy desviando del tema, y si David Morrell estuviese aquí diría “aquí estamos para hablar de mi libro”.

Para todos aquellos que hayan visto el film “Acorralado”- quien no lo haya hecho insisto en que se pierde una gran película- decirle que aleje de su memoria todo resquicio de la adaptación cinematográfica a la hora de abordar la novela. Aunque esto no sea posible del todo debido a que la adaptación a la pantalla es muy fiel a su obra homónima, pero sólo en algunos pasajes, como puede ser el comienzo y el desarrollo de la historia a grandes rasgos. A medida que avanza la trama, empezamos a ver ciertas diferencias que se van acentuando, sin abandonar una línea muy paralela al original.
David Morrell sabe escribir muy bien -quiero pensar que también lo han traducido muy bien- y desde la primera página, donde nos describe a un joven desaliñado que camina por la carretera, crea ya un vínculo entre el protagonista y el lector (o una gran empatía con los menos apasionados) que los unirá hasta la última página, a pesar de que no estemos muy de acuerdo con la actitud que toma John Rambo en la mayoría de ocasiones y que le conducen hasta sus últimas consecuencias.

No quiero comparar, ni polemizar, entre si el libro es mejor que la película, -es más, su adaptación a la gran pantalla me parece una de las mejores que se han realizado de una obra literaria-, pero sí es cierto que la profundidad que se le da a los personajes en la novela no se le llega a aplicar en la película por razones obvias. En especial con el jefe de policía Teasle, del que terminamos sabiendo más que del propio Rambo, haciéndonos caer que es tan, o más, protagonista que el propio acorralado. Es la perfecta némesis de nuestro héroe; definidas a la perfección ambas caras de la misma moneda; donde el uno no podría existir sin el otro; creando en la historia tal simbiosis que queda patente que ambos son el mismo, pero no yin y yang ni blanco y negro, sino perfectos imperfectos, cada cual a su manera. A pesar de ser conscientes de que sus acciones los conducirán a un fin trágico y común, no pueden redimirse antes de que este se desencadene.
Seguramente debido a que he visto su adaptación cinematográfica en incontables ocasiones, hace que eche de menos más protagonismo, dentro de la novela, al personaje del coronel Trautman. Al que encarnó en la pantalla el desaparecido Richard Crenna, y que en el film hacía más de figura paterna del protagonista que en la obra original, donde ejerce de frío jefe militar, prescindiendo de cierta calidez a la hora de tratar al personaje.

David Morrell, más conocido por su libro-cómic sobre el capitán América, escribió “First blood” en 1972, reflejando en ella la incomprensión y humillación que sufrieron los veteranos de la guerra de Vietnam que regresaban a casa abatidos por el dolor y las atrocidades a las que se vieron sometidos en aquella incomprensible, como absurda, lucha. Que sólo encontraron reproches y hostilidad como pago a sus servicios por la patria. Jóvenes que se encontraron más desubicados en el país por el que lucharon que en la propia jungla de Vietnam. Todo ello sin ser partidista, ni utilizar todo ese trasfondo como excusa. Sólo se remite a los hechos objetivos, y de como uno de esos chicos pudo llegar a reaccionar de ese modo a esa ingratitud debido a las cicatrices sufridas. Cicatrices tanto físicas como psicológicas, donde el autor nos relata como se producían en forma de breve flashbacks; datos tan necesarios de narrar para que lleguemos a comprender mejor a nuestro personaje.
Novela que consta en su edición de bolsillo de trescientas sesenta y seis páginas. Tan fáciles y amenas de leer, que nos hace desear que realmente fuese posible que las aventuras de Rambo siguiesen acompañándonos en nuestras noches de insomnio, y no sólo a modo de secuelas regulares en un dvd.

viernes, 2 de octubre de 2009

Me gustó más el libro

Hoy en día se habla mucho de la crisis de ideas que inunda Hollywood. Apenas existen producciones con guión original. La mayoría son secuelas, remakes y adaptaciones literarias. Que el cine actual en el 90% de su producción dan arcadas es cierto; pero que, posiblemente, esa máxima de “cualquier tiempo pasado fue mejor” no tiene porque ser del todo cierta.

Desconfío de la literatura: de un buen libro no sale necesariamente una buena película.” Así sentenciaba Alfred Hitchcock las adaptaciones literarias al cine. Irónicamente toda su obra está basada, bien en novelas, bien en obras de teatro. La traslación a la pantalla de obras literarias ha existido desde que se inventó el cine; historias decimonónicas han sido una gran fuente de adaptaciones a lo largo de la corta vida -o larga según se mire- de las imágenes en movimiento.

Sé que no estoy contando nada nuevo, pero adonde quiero llegar con toda esta parrafada, es a esa desconfianza que existe cuando se habla de una nueva adaptación de tal o cual novela. Y como bien se dice se trata de una adaptación, no la fiel reproducción de la obra original sobre el lienzo en blanco que es la pantalla.

Cine y Literatura son dos artes que van de la mano. Ver una película o leer un libro se hace muy personal; parafraseando a Daniel Sempere -protagonista de “La sombra del viento”- un libro es como un espejo, donde podemos ver nuestro interior a medida que nos introducimos en él, lo mismo se puede aplicar a una película. Pero claro, aunque ambos tengan el mismo fin, sus sendas son muy diferentes. Utilizan distintos lenguajes. Mientras que el cine nos debe decir mucho con unos pocos planos, la literatura debe llegar a nuestro interior a base de páginas repletas de palabras, conjugándolas de tal forma, que esos vocablos nos digan mucho más que su significado, llegando a ese nuestro interior que debe reflejar. En el cine vemos en una sola imagen como es el escenario que envuelve a los personajes; la literatura no debe centrarse en ese entorno, debe decirnos cómo es cada recoveco, y qué siente cada personaje al observar cada elemento.

Porque no sólo el cine se nutre de la literatura, ambos forman una simbiosis, donde esta última se ha enriquecido por la influencia de los modos de mirar y por la estructura del cine.

Quien se sienta ofendido ante la “mala” adaptación que se ha realizado de una novela de su devoción, tiene que tener en cuenta que el adaptador de la obra ha de pulverizar el original. Con esos trozos tendrá que componer de nuevo el puzzle, pero esta vez le faltarán piezas; tendrá que rellenar huecos con nuevos elementos; tendrá que darle la vuelta; buscar pegamento e ir cubriendo los vacíos con sus pedazos y ubicarlos en nuevos espacios. Todo ello con tal habilidad que cuando haya concluido su labor, con un solo vistazo, nos debe recordar el dibujo que aparecía en la tapa de la caja originalmente. Siempre hay excepciones, a modo de ejemplo, citaré las tres adaptaciones que ha sufrido una extraordinaria novela como es “Soy Leyenda” (de Richard Matheson). Simplemente esas adaptaciones no se podrían ceñir a lo anterior, por que es precisamente el mensaje final, la propia esencia del original lo que se pierde en su paso al celuloide, ahí es cuando tendremos la certeza de que se ha realizado una mala adaptación.

Raymond Chandler – escritor, guionista y creador del gran detective Philip Marlowe- alegaba que si el 90 por ciento de las películas no vale la pena verlas, el 90 por ciento de los libros en los que se basan tampoco vale la pena leerlos. Así que puede que ese sea el problema, y tendamos a vanagloriar a la novela mientras lapidamos su versión fílmica mientras nos vemos enredados en la conversación que entablaban esos ratones que están zampándose una cinta de celuloide y uno le pregunta al otro, “¿te gusta?, y éste responde: “sí, pero me gustó más el libro.”



lunes, 17 de agosto de 2009

Soy Leyenda

"Soy Leyenda", una novela de Richard Matheson (autor de la también magnifica "El increíble hombre menguante"), una de mis novelas favoritas.

Esta novela ha ejercido una gran influencia en el cine, concretamente en el mundo vampiril y de muerto inquieto que anda por ahí ansioso de algún cuello que llevarse a la boca. Ha tenido ya tres adaptaciones a la gran pantalla, la más reciente protagonizada por el príncipe descarado Will Smith.

"Soy leyenda" nos cuenta la historia del último hombre "normal" que queda en la Tierra, pues el resto de la humanidad ha sido aniquilada o se ha contaminado con una bacteria que los ha convertido a todos, sin excepción, en vampiros. Este hombre, por el día se dedica a cargarse a todo el que puede y ha conseguir provisiones, y por la noche vive en una casa convertida en una fortaleza para que sus congéneres no se lo puedan merendar en forma de sangría.

Tras leer la contraportada, la historia nos puede resultar ya manida hasta el vómito, y es inevitable acordarse de cintas como "28 días después", "La noche de los muertos vivientes" y todas sus partes, etc., pero tenemos que caer en la cuenta de que Matheson la publicó en 1958, así que no nos dejemos engañar por el error de que es otra versión de lo que nos han contado tantas veces, sino que es justo al revés, y esta vez la gallina ha sido antes que el huevo.

El padre de la criatura

La historia de Robert Neville, que es el nombre de nuestro protagonista, está magistralmente narrada, no en vano el mismísimo Ray Bradbury, consideraba a Mathenson como el mejor escritor del siglo XX. Enseguida sentimos empatía por el personaje, transmitiéndonos sus miedos, inquietudes, y lo que es peor, su absoluta soledad, solo apaciguada por su fiel amigo canino. No nos aburre con descripciones tediosas y largas de los escenarios, sino todo lo contrario, escatima en detalles sin hacer que nos perdamos en su mundo; las escenas de tensión hacen que nos sumerjamos tanto, que más de uno puede saltarse su parada y seguir hasta el final del recorrido del metro o autobús. Su lectura es de lo más amena, y sus escasas cien páginas pueden leerse de un tirón en una insomne madrugada.

La novela, como he dicho anteriormente, ha sido adaptada a la pantalla, con mas pena que gloria, en tres ocasiones, la primera en 1.964 con el título "The last man of the Earth " dirigida por Sidney Salkow y protagonizada por el genial Vincent Price, se tomaba ciertas licencias con respecto a la novela, hasta el punto de que Matheson pasó del proyecto, firmando en él como Logan Swanson.

En 1971, Boris Sagal se encargó esta vez del proyecto, el cual protagonizó el fetichista del rifle Charlton Heston, al que se tituló "El último hombre... vivo ", y la más reciente de todas con título homonimo, protagonizada por Will Smith, el cual protagonizó otra vergonzosa versión de tan magnifica novela.

Se habla de una adaptación española en forma de corto con una duración de 15 minutos, que se hizo allá por el año 1967 y que dirigió un tal Mario Gómez (no confundir con el futbolista), muy difícil de conseguir.

Ninguna de sus adaptaciones ha conseguido captar la verdadera esencia del libro. Porque la genialidad de esta novela radica no en la historia de vampiros, sino en su trasfondo, en la reflexión que hace sobre la soledad del ser humano, del sentido que tienen nuestras vidas, del afán de supervivencia aun sabiendo que lo más inteligente sería rendirse y por fin descansar, de quién es realmente el bicho raro, quién marca las pautas de lo que es o no "normal", en definitiva, quién es realmente el monstruo.